Fernando Lorente escribe como necesidad extrema, para contarlo y contarse, para aplacarse, para agradecer y denostar, para reivindicar la palabra como la herramienta que más nos acerca a la idea de dios y de nosotros mismos. Intenta por todos los medios ser fiel a sí mismo. Si algún día llega a la conclusión de que es imposible se dedicará a otra cosa. Mientras tanto escribe.
lunes 26 de septiembre de 2011
Citas con mucha miga (34)
Almudena Guzmán: Calendario
Entonces el beso conocía el norte y el sur,
el este y el oeste de toda cartografía,
como si antes de labio en medio de la lluvia
hubiera sido rosa de los vientos
o brújula del corsario de los siete mares.
¿A que sí, Sorti? La reminiscencia de lo antiguo, de los tiempos heroicos, cuando la ilusión y las ansias estaban aún sin desportillar, tiene su encanto. Como toda ilusión, siempre corre delante de uno o una, y por definición es el motor de lo inalcanzable que mueve el mundo. Besos y me alegro de charlar contigo, lector o lectora sagaz.
2 comentarios:
El beso que conoce todos los puntos es el que nunca ha sido dado..., ése que vaga, incesante, por los océanos...
Interesante concisión.
¿A que sí, Sorti? La reminiscencia de lo antiguo, de los tiempos heroicos, cuando la ilusión y las ansias estaban aún sin desportillar, tiene su encanto. Como toda ilusión, siempre corre delante de uno o una, y por definición es el motor de lo inalcanzable que mueve el mundo. Besos y me alegro de charlar contigo, lector o lectora sagaz.
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