Fernando Lorente escribe como necesidad extrema, para contarlo y contarse, para aplacarse, para agradecer y denostar, para reivindicar la palabra como la herramienta que más nos acerca a la idea de dios y de nosotros mismos. Intenta por todos los medios ser fiel a sí mismo. Si algún día llega a la conclusión de que es imposible se dedicará a otra cosa. Mientras tanto escribe.
jueves 1 de diciembre de 2011
Citas con mucha miga (36)
Fui ciego
como piedra de cripta hasta que un día
vi en el mundo las manos verdaderas.
No eran las manos, sino aquella forma
de estar unidas sin tocarse, como,
en el bosque, las hojas sorprendidas
en la profundidad y la quietud.
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